Un Nido para crecer

Anidar la vida es algo necesario para ir construyéndose como ser humano. Crecer, desarrollarse e ir ganando autonomía se necesita contar con apoyo, confianza y seguridad en los primeros años de vida. Tener un “Nido” en el cual sentirse acogido y protegido es esencial para crecer y aprender con mayor seguridad y serenidad.  

La llegada de un bebé implica cambios en la vida del adulto pues se necesita una logística que permita establecer tiempos de alimentación del bebé, tener rutinas de cuidado, higiene y aprendizajes. Cada acción que se haga con él es un aporte a su desarrollo físico, emocional, cognitivo, comunicativo y sensorial. Por consiguiente, dependiendo de la cantidad y calidad de oportunidades para explorar y descubrir que tenga un niño, se dará su desarrollo integral y capacidad de aprendizaje.  

Sabiendo esto, los adultos se esfuerzan y organizan todo alrededor del bebé con el fin de responder a sus necesidades. Buscan espacios para cantar, leer, hacer ejercicios físicos, escuchar música, hacer masajes y propiciar diversas experiencias que lo diviertan y lo hagan sentir feliz. Adicional a esto, un bebé demanda tener comida lista, un aseo muy profundo en casa, ropa, sabanas y toallas limpias, un baño diario y muchas cosas más. 

Planear el día, organizar la rutina y llevarla a la realidad suele ser desgastante. La mamá, el papá y/o el cuidador puede sentirse abrumado, que no tiene el tiempo suficiente para hacer todo y agotarse. Esto es normal que suceda y no hay que sentirse culpable por ello. Teniendo pleno conocimiento que esto pasa, siempre es recomendable tener una gran red de apoyo que facilite los procesos alrededor de la crianza. Hay que buscarla, consolidarla y usarla para que el camino sea más llevadero y poder vivir, tranquilamente, la felicidad de ver crecer a un bebé sin perder las fuerzas durante el recorrido.  

A propósito de esto y teniendo en cuenta que los adultos tienen unas altas exigencias actualmente, se deben tener diversas opciones que ayuden a tejer esa de red de apoyo tan necesaria en los primeros años de vida. Por esta razón en Jardines Origami tenemos la posibilidad de llevar al bebé, desde temprana edad, a un “Nido”; un lugar pensado para acoger, cuidar y desarrollar integralmente a los bebés desde los 4 meses de edad.  

El Nido se convierte entonces en una gran red de apoyo para la familia que facilita procesos, garantiza protección, genera tranquilidad y brinda la confianza necesaria para que mamá y papá queden tranquilos de que su bebé está en las mejores manos. Las personas que están a cargo de los niños son profesionales capacitadas en cuidado, primeros auxilios y pedagogía.  

Para asegurar una atención de calidad y pensada desde lo individual, los bebés que llegan al Nido viven su rutina diaria de acuerdo como la familia lo desee, viven experiencias lúdicas que estimulan su desarrollo, aprenden, exploran, se acercan a los libros, a relacionarse con otros y van logrando superar grandes retos como son darse la vuelta, reptar, gatear y prepararse para caminar. Así mismo, a conocer a otros adultos, generar vínculos con otros niños, descubrir olores, sabores y nuevas texturas. Es decir, adentrarse a un mundo nuevo y divertido. 

Nuestro mayor compromiso es apoyar a las familias en este camino de ver crecer a sus hijos, propiciar espacios felices, llenos de magia, donde puedan jugar, descubrir, construir aprendizajes y llevar su propio ritmo, sin afán, sin prisa y con seguridad.  

Para Jardines Origami, el futuro es un presente feliz.   

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