Coronavirus: el virus que nos ha hecho hacer un alto en el camino

La vida nos ha puesto un reto, un reto que para muchos es difícil y es hacer un alto en el camino. Un alto para convivir en familia, para trabajar desde casa, para estar y jugar con nuestros hijos, para ocuparnos de labores de la casa y otros roles más. Todo esto, dentro de un mismo espacio. De solo pensarlo es abrumador, pero la humanidad entera lo está viviendo y solo juntos, aunque aislados físicamente, podremos superar este momento tan complejo. Es un buen momento para reinvertarnos, para ser solidarios, para encontrar nuevos escenarios de trabajo y de educación, para ser más comprensivos y flexibilizar nuestras vidas. 

Sabemos que en momentos de aislamiento como este, no es fácil estar en casa con niños pequeños. Tenemos muchas responsabilidades en familia y en el trabajo. Manejar la ansiedad, el estrés y las preocupaciones nos aumenta el cortisol en nuestro cerebro y salir a caminar no es una opción real. Sin embargo, más que nunca es importante recordar que para que nuestros hijos puedan estar tranquilos, positivos y autoregulados, nosotros también debemos estarlo. Somos la mayor fuente de seguridad y bienestar que tienen y nuestra calma incide directamente en la tranquilidad de ellos. Todos tenemos miedo, incertidumbre y una gran carga emocional. Los niños también sienten miedo, tienen preguntas y no siempre hablan acerca de lo que están sintiendo o pensado. 

No debemos olvidar que si para todos es difícil manejar estas emociones encontradas, para ellos es más difícil aún, pues su corteza pre-frontal está en proceso de desarrollo. Nosotros somos su cerebro racional. 

A continuación, queremos compartir con ustedes algunas recomendaciones para este momento que nos ha tocado vivir a todos y que nos ha obligado, de alguna manera, a pensarnos una crianza y educación en “tiempos del Covid”. 

  1. Los niños buscan más atención y afecto: Si, así es. En este momento buscan tener mayor atención a través del llanto o la pataleta o quieren estar todo el tiempo “pegados” a nosotros. También nos desafían o retan diciendo cosas como “no quiero hacer nada”, “ya no te quiero”, “ya no eres mi mamá o papá”. Estas frases no son más que un llamado a que estemos ahí para ellos, porque nos necesitan y quieren un poco de tiempo. 
  2. Nos preocupa que estén tristes: No hay de qué preocuparse. Que lloren, que no quieran hablar o que quieran tener su momento solos es completamente válido y debemos respetarlo. Los niños tienen todo el derecho de sentirse tristes, así como nosotros también debemos permitirnos sentir las emociones. Ellos tendrán días o momentos malos y no podemos prohibirles la tristeza, ni tampoco el miedo o la apatía. Podemos detenernos entre 5 y 10 minutos, validar su emoción, darles un abrazo, conversar y explicarles que debemos volver a trabajar. Que sepan que estamos ahí para ellos es fundamental. 
  3. Queremos que estén ocupados y motivados: Involucrar a los niños en actividades cotidianas con responsabilidades los hace sentir importantes y que pertenecen a un lugar. Por ejemplo, poner la mesa antes de comer, ayudar a recoger la ropa sucia, organizar sus juguetes, pasar los ingredientes que se van a necesitar para cocinar, entre otros. Las rutinas son muy importantes para los niños, por eso es esencial que se siga marcando la diferencia entre los días de la semana y los fines de semana. Sin embargo, no está mal variar un poco las rutinas para acomodar nuestros horarios como padres. Por ejemplo, se puede permitir a los niños dormir hasta más tarde, mientras los padres se levantan temprano y tienen alguna reunión.
  4. Hay que trabajar, no todo son los niños: esto es una realidad y debemos saberla manejar de la mejor manera posible. Nuestra salud mental es muy importante para mantener la armonía familiar. Usar rutinas visuales, acuerdos en casa y anticipación ayuda para que ellos estén ocupados y nosotros podamos trabajar o hacer otras labores. Contarles lo que va a pasar y qué responsabilidades tienen ellos funciona muy bien para que las pataletas se disminuyan un poco. Si tienen reuniones por video llamada permítanles ver que del otro lado hay gente y que ustedes necesitan silencio en ese momento y recuerden que, la gran mayoría, estamos en las mismas condiciones. 
  5. No queremos tanta vida digital: Siempre hemos promovido el poco uso de la tecnología en la Primera Infancia, pero este momento de hoy nos enfrenta a otras realidades y nos exige flexibilizar y relativizar las cosas. Está bien que en algunos momentos vean un rato de tele o usen el celular. No podemos hacer todo al mismo tiempo y necesitamos, sobre todo, tener calma emocional. Es mejor un programa de televisión que un grito para “controlar” el comportamiento de nuestros hijos. 
  6. Conflictos en casa siempre hay: Recuerden que los niños aprenden a través del ejemplo y ellos replicarán la forma en la que los padres manejan y responden a las situaciones de crisis. Validemos y verbalicemos sus sentimientos y emociones, así como los de nuestros hijos. Ellos se están enfrentando a una situación novedosa y requieren de la compañía de los adultos para poder identificar cómo se sienten y poderlo expresar de una forma asertiva. Para prevenir y manejar los conflictos, es bueno generar acuerdos y responsabilidades que todos deben respetar. Por ejemplo: todos comemos juntos en el comedor, tenemos una actividad familiar de movimiento al día, si alguien está molesto o triste buscamos soluciones para ayudarlo juntos, hacemos las actividades del jardín en la sala, los adultos trabajan en el estudio. 
  7. Hablar sin generar miedo: Es importante hablar al nivel de ellos y resolver las dudas sin evadir las preguntas. Dar explicaciones cortas y concretas, de acuerdo con lo que ellos necesitan saber, brindándoles seguridad y tranquilidad. También es importante invitarlos a hablar de lo que sienten y ayudarles a procesar emociones de miedo y ansiedad que son más que normales en estos momentos. 

Finalmente recuerden que nuestro estado emocional será el estado emocional de nuestro hijo. El cerebro tiene un tipo de neuronas que se llaman neuronas espejo que hacen que nuestro hijo refleje nuestro estado emocional. Como padres somos el lugar seguro más importante de los niños. La calma que tengamos será la calma que van a tener ellos. Evitar hablar delante de ellos de las cifras de muertos, o de la gravedad de la pandemia es importante. Ellos escuchan todo y creen que todo lo que decimos les va a pasar a ellos o a su familia. 

Seamos empáticos, solidarios, y amorosos. Hagámosles saber que estamos ahí para ellos, que lo que están sintiendo es normal y que se les va a pasar. Que pueden contar con nosotros para preguntar lo que necesiten saber, para darles un abrazo o simplemente para ayudarles a poner nombre a lo que están sintiendo. Dejar fluir estas emociones puede ayudarles a descansar, a conectar consigo mismos y a reducir el estrés. 

Todo va estar bien, demos lo mejor de nosotros y tomémonos de las manos a pesar de la distancia para superar juntos este momento y reconstruirnos como sociedad. Hoy es tiempo de dar. 

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