¡Mi hijo no quiere comer! ¿Qué puedo hacer?

Esta es una de las preocupaciones más comunes que tienen las familias. Que un niño no quiera comer puede convertirse en el tema central de todas las conversaciones y llegar a convertirse en un conflicto familiar. Para que esto no pase lo primero que tenemos que saber es que es normal, les pasa a muchos y sí tiene solución.


Los niños comen por necesidad, no por obligación, y esta premisa la debemos tener siempre presente. Es importante enfocarnos en lo que queremos lograr, sin cantaletear, sin amenazar y tener mucha paciencia. No es fácil ver a tu hijo sentado en la mesa diciendo “no” a todo lo que le ofreces, pidiendo otro tipo de comida o llorando porque eso “no le gusta”, por eso hoy queremos darte algunas recomendaciones para generar un ambiente tranquilo y seguro para que los niños quieran y puedan alimentarse sin entrar en conflicto diariamente.

  1. Enfocarse en lo que queremos que suceda: esto es importante. Si queremos que el niño coma, debemos felicitarlo cuando lo haga, así sea poco lo que haya consumido. Si resaltamos solo lo que no hace, estaremos iluminando el comportamiento que no queremos y reforzando aún más la conducta no deseada. Nunca debemos obligarlos a comer; debemos tener paciencia y respeto por sus tiempos.
  2. Espacios tranquilos: en el momento de comer es necesario generar ambientes amables, seguros y libres de discusiones. Los ambientes toscos o tensos nos llevan justo a lo contrario de lo que queremos. Los niños se ponen ansiosos y no comen, o saben que tienen toda la atención puesta en ellos y siguen enganchados en el comportamiento no deseado.
  3. No ofrecer otro alimento: es importante que la comida que se sirva se mantenga ahí. Cambiar la comida por lo que el niño quiera, le hace saber que puede cambiar siempre de opinión y que obtendrá lo que quiere. Uno puede negociar qué quiere de comer, pero si ya la comida está lista y es lo que podemos ofrecer, debe comerse lo que está establecido.
  4. Todo entra por los ojos: es importante que la comida sea llamativa, que la
    cantidad sea adecuada y que haya variedad. Una comida que tenga una apariencia desagradable será más difícil de consumir.
  5. Sin amenazas, castigos o recompensas: se deben dejar de lado frases como
    “cómete todo o…”, “siempre es lo mismo contigo, te sirvo y no comes”, “si te
    comes eso, te doy…”. Esto solo busca manipular la situación, hace que actúen por motivación externa y no enseña buenos hábitos alimenticios.
  6. Tirarles la pelota: en vez de amenazar, castigar, manipular o recompensar se
    puede permitir que ellos entiendan que depende de ellos: “cuando termines de comer, podrás jugar”, “una vez termines de comer, puedes leer”. Que sean ellos quienes decidan, no nosotros.
  7. Horarios claros: todas las comidas deben tener un horario claro, cumplible y con límites. Cuando el niño se siente a comer, debe tener hambre, de lo contrario no estará dispuesto a comsumir ningún alimento. De los 18 meses en adelante, los niños deben cosumir tres comidas principales (desayuno, almuerzo, comida) con dos refirgerios sanos a media mañana y media tarde. Los teteros, los batidos, la comida chatarra o los complementos alimenticios entre comidas le quitarán el apetito y le impedirá estar abierto a probar nuevos alimentos.
  8. Rutinas predecibles: Junto con sentir deseos de comer, para los niños son
    necesarias las rutinas. Por ejemplo, “comemos a las 7:00pm, en el comedor y antes debemos lavarnos las manos. Una vez comamos recogemos el plato, nos lavamos los dientes y nos ponemos la pijama”. Cada familia tiene sus rituales establecidos, lo importante es cumplirlos y enseñarlos.
  9. La independencia es importante: no cucharear es parte fundamental para
    establecer buenos hábitos alimenticios, autonomía y capacidad de
    autorregulación. Se le puede dar al niño su propia cuchara o tenedor para que coma solo mientras el adulto lo apoya, y permitirle comer algunos alimentos secos y en cuadritos (por ejemplo manzana o queso, zanahoria) con las manos.
  10. Siempre alimentos sanos: ya sea en casa o en la lonchera se deben ofrecer
    alimentos naturales, evitar productos con altos índices de azúcar como galletas, jugos de caja, bebidas lácteas o yogures saborizados, entre otros y no darles alimentos entre comidas. Esto hará que pierdan el apetito fácilmente. Además,
    nunca desistir ante el primer rechazo con un nuevo alimento. El ser humano debe probar muchas veces antes de decir “me gusta”.
  11. Líquidos sí, pero después: los líquidos dan sensación de llenura y hacen que no se quiera comer. Es mejor esperar hasta el final u ofrecer poco para que no se sacie rápidamente el niño.

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Comer sano y bien no es una tarea fácil. Debemos tener paciencia y persistencia antes de “tirar la toalla”. Es importante no atormentarse pensando “no comió, debe tener hambre, pobrecito”. Los niños van a comer por necesidad y nosotros como adultos debemos tener la capacidad de estar tranquilos y confiados en que estamos haciendo bien la tarea de alimentarlos sanamente y no ceder a darles solo lo que quieren comer. La única forma de que prueben otros alimentos es ofreciéndoles. Desistir, es privarlos de la posibilidad de probar nuevos sabores, texturas y olores.

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